György Ligeti

Mysteries of the macabre….

El gran macabro (título original, Le Grand Macabre) es una ópera en dos actos (versión original, cuatro escenas en la versión revisada) con música de György Ligeti y libreto en alemán del propio compositor y Michael Meschke, basado libremente en la obra de teatro del autor belga Michel De Ghelderode La ballade du grand macabre. Se trata de la única ópera de Ligeti. Aquí una muestra en la voz de Barbara Hannigan con la sinfónica de Londres dirigida magistralmente por Sir Simon Rattle:


 

Ligeti nació en Dicsőszentmárton (en rumano Diciosânmartin, ahora Târnăveni), en la región de Transilvania (Rumania). Por aquel entonces, Dicsőszentmárton era un pueblo húngaro con una población de judíos. Ligeti contó que su primer contacto con el idioma rumano fue un día en que escuchó una conversación entre policías que hablaban dicho idioma, una experiencia incomprensible para el joven.

Ligeti recibió su primera educación musical en Cluj/Kolozsvár, una gran ciudad en el centro de Transilvania. Su educación se interrumpió en 1943 cuando, por su condición judía, fue forzado a trabajar para los nazis. Sus padres, su hermano y otros parientes fueron deportados al campo de concentración de Auschwitz; su padre murió en 1945 en el de Bergen-Belsen, su hermano el mismo año en el de Mauthausen. Su madre fue la única sobreviviente.

No sólo es conocido en los círculos musicales clásicos, sino también por el gran público, sobre todo gracias a que el director de cine Stanley Kubrick usó sus obras como parte de la banda sonora de varias de sus películas: 2001: Una odisea en el espacio, El resplandor y Eyes Wide Shut.

Francis Poulenc, “Fiançailles pour rire”

Fiançailles Pour Rire, by Francis Poulenc.

Is a song cycle based on the poetry of a dear friend, Louise de Vilmorin. Poulenc considered these texts to be truly feminine. “The poetry is slight, modest, elegant: nostalgia and reflection, rather than action or immediacy, are the important themes throughout the otherwise unrelated poems. The overall emotional atmosphere is bittersweet, which Poulenc delicately “underscores.”

Fiançailles pour Rire, Light-Hearted Betrothal

(Louise de Vilmorin)

Poems: translation into English by Johnson, Graham and Richard Stokes.

La dame d’André

André does not know the woman

Whose hand he takes today.

Has she a heart for the future,

And for evening has she a soul?

Returning from a country dance,

Did she in her loose-fitting gown

Go and seek in the haystacks

The ring of random betrothal?

Was she afraid, when night fell,

Watched by the ghosts of the past,

In her garden, when winter

Entered by the wide avenue?

He loved her for her complexion,

For her Sunday good humour.

Will she fade on the blank pages

Of his album of better days?

Dans l’herbe

I can say nothing more

Do nothing more for him.

He died for his fair one

He died a fair death

Outside

Beneath the tree of Justice

In utter silence

In open country

In the grass.

He died unnoticed

Crying out as he passed away

Calling, Calling me

But since I was far from him

And since his voice no longer carried

He died alone in the woods

Beneath his childhood tree

And I can say nothing more

Do nothing more for him.

Il vole

The sun as it sets

Is reflected in my polished table

It is the round cheese of the fable

In the beak of my silver scissors.

But where’s the crow? Stealing away.

I’d like to sew but a magnet

Attracts all my needles.

In the square the skittle players

Pass the time playing game after game.

But where’s my lover? Stealing away.

I’ve a stealer for lover,

The crow steals away and my lover steals,

The stealer of my heart breaks his word

And the stealer of cheese is absent.

But where is happiness? Stealing away.

I weep under the weeping willow

I mingle my tears with its leaves

I weep because I want to be wanted

And because my stealer doesn’t care for me.

But where can love be? Stealing away.

Find the sense in my nonsense

And along the country ways

Bring me back to my wayward lover

Who steals hearts and robs me of my senses.

I want my stealer to steal me.

Mon cadavre est doux comme un gant

My corpse is as soft as a glove

Soft as a glove of frozen skin

And my hidden pupils

Make two white pebbles of my eyes.

Two white pebbles in my face

Two mutes in the silence

Still darkened by a secret

Laden with the dead weight of what they’ve seen

My fingers that roved so often

Are joined in a saintly pose

Resting on the hollow of my sorrows

At the centre of my arrested heart.

And my two feet are mountains,

The last two hills that I saw

At the very moment I lost the race

That the years always win.

My memory is resembling

Children, bear it swiftly away,

Go, go my life is over.

My corpse is a soft as a glove

Violin

Loving couple of misapprehended sounds

Violin and player please me.

Ah! I love these long wailings

Stretched on the string of disquiet.

To the sound of strung-up chords

At the hour when Justice is silent

The heart shaped like a strawberry

Gives itself to love like an unknown fruit.

Fleurs

Promised flowers, flowers held in your arms,

Flowers from a step’s parentheses,

Who brought you these flowers in winter

Sprinkled with the sea’s sand?

Sand of your kisses, flowers of faded loves

Your lovely eyes are ashes and in the hearth

A moan-beribboned heart

Burns with its sacred images.

 

 

 

 

 

…tal día como hoy

…en 1896 moría en Frankfurt una de las grandes figuras de la música romántica, Clara Schumann, una de mis compositoras favoritas:Clara_Schumann_(Andreas_Staub)_freigestellt

“Alguna vez creí que tenía talento creativo, pero he renunciado a esta idea; una mujer no debe desear componer. Ninguna ha sido capaz de hacerlo, así que ¿por qué podría esperarlo yo?” Clara Schumann

Clara no era precisamente una mujer “feminista”; sin embargo, fue una mujer fuera de serie en muchos aspectos. En aquel entonces era frecuente encontrar “niñas prodigio” que tocaban muy bien obras de gran dificultad y conquistaban al público amante de la música. La mayoría de estas jóvenes, cuando llegaban a cierta edad, dejaban el concertismo y se dedicaban al hogar, a dar clases o a otras actividades musicales, alejadas de los escenarios. A diferencia de estas mujeres, la carrera de Clara continuó en los más altos niveles profesionales hasta pocos años antes de su muerte. Realizó alrededor de cuarenta giras de conciertos por el continente europeo y en todos lados era recibida con los más altos honores. Fue una profesional en el sentido económico también: cobraba dignamente, igual que los otros virtuosos de la época, pues fue por mucho tiempo el único soporte de la familia.

Cuando Clara tenía 11 años, llegó un músico 9 años mayor que ella a estudiar con Friedrich Wieck. Se trataba de Robert Schumann, quien era entonces un personaje desconocido con inclinaciones literarias, se iniciaba en la composición y que quería seguir la carrera de concertista. Robert se quedó a vivir en casa de su maestro, cosa frecuente en la época. Para entonces, Clara ya era bastante madura, probablemente por las experiencias que había tenido en su vida de concertista profesional; así que entre Robert y Clara se forjó una cálida amistad a pesar de la diferencia de edades. Pronto la amistad se transformó en amor y en 1837 pidieron permiso al padre de Clara para casarse, pues ella era menor de edad y tenía que esperar hasta cumplir 21 años o contar con el consentimiento de los padres, pero Friedrich Wieck se opuso, argumentando que Robert era un partido indeseable.

Clara Wieck y Robert Schumann se casaron un día antes de cumplir ella los 21 años de edad, lo que causó una batalla legal que no hubiese sucedido de haber esperado ambos un día más. Wieck nunca dudó del genio de R. Schumann (como lo testifica la correspondencia de Clara) pero no deseaba ver a su hija (quien había sido su más cara inversión) con un compositor sin reputación ni reconocimiento, sin un ingreso estable. Wieck creía que Robert no podría darle una vida digna a Clara. Entonces empezó una ardua batalla legal que fracturó la “perfecta” relación entre padre e hija. F. Wieck no pudo contener su orgullo, impugnó la decisión del tribunal pero imperó la decisión de los novios. (Robert logró comprobar su solvencia moral y económica) además de que su talento era innegable.

En aquella época lo común era que los compositores tocaran sus propias obras, como Liszt y Chopin. Pero Robert Schumann se lastimó una mano (al intentar usar un invento propio con el cual creía iba a mejorar el arte de tocar el piano) y tuvo que olvidar sus esperanzas de convertirse en pianista virtuoso, así que se dedicó a escribir música y a la crítica musical. Clara, desde muy joven, comenzó a tocar en público las obras de Robert, quien se dedicó a escribir en un inicio exclusivamente para piano y conjuntos de cámara pequeños, pero que triunfó como compositor con su primera sinfonía así como con sus obras de cámara.

Las obras de Robert están llenas de significados extramusicales, donde Clara aparece constantemente. Un ejemplo es en el Carnaval Op. 9, donde hay una pieza que se llama precisamente Chiarina, que, como “Chiara” o “Zilia”, es uno de los nombres con que Robert se refería a Clara. Una gran parte de las obras de Robert fueron dedicadas a Clara o fueron escritas con ella en mente. Fue igualmente la pianista que estrenó el Concierto para piano y orquesta en la menor de su marido en Leipzig en 1846.

Robert y Clara se amaban profundamente. Compartieron muchas cosas de su vida y de su música, que era para ambos parte fundamental de su existencia. Desde el día de su boda llevaron un diario en conjunto. Un poco después, la pareja escribió un conjunto de canciones, que Robert publicó ocultándoselo a Clara para presentárselas en su primer aniversario de matrimonio. Así, de las 12 canciones del Op. 37 de Robert Schumann, tres son de Clara.

Un Scherzo para Robert: En la navidad de 1841 Clara le regaló a Robert una pequeña pieza que acababa de componer. La obra estaba titulada Scherzo, que es una palabra italiana que significa “juego” o “broma”.

El Scherzo Op. 15, No. 4, al igual que la Toccatina, tiene forma ternaria (A B A). La parte inicial es viva, rítmica y juguetona como corresponde a un “scherzo”, y la parte media es mucho más melancólica que la primera.

Aquí os pongo un video de tres “lieder” de Clara, interpretados por Ljiljana Winkler, no sé quién es la pianista y la verdad es que no me gusta que en los videos solo figure el nombre de los cantantes como si los pianistas no tuvieran importancia, pero en este así es.

De los tres para mí el que más efecto causa es el último, “él ha venido bajo la tormenta y la lluvia”, es muy pasional.

 

¡¡¡Heroínas!!!

Fotos de familia del recital de ayer “Heroínas, la mujer en la zarzuela”, que fue un homenaje a las sopranos riojanas Lucrecia Arana, Eulalia Uliverri y Conchita Miralles, más adelante os contaré cosas de estas tres mujeres y sus carreras como cantantes. Las tres maravillosas sopranos que les dieron vida son: María José Santos, Ana María Romero y Nerea Elorriaga, tuvimos gran éxito de público y además con muy buenas críticas:

heroinas

IMG-20131101-WA0032

Para quien se haya quedado sin poder verlo repetiremos más adelante en otras ciudades, os iré informando.

Madre e hija

Mi soprano favorita me ha recomendado este video de Moserrat Caballé y Monserrat Martí, madre e hija, cantando juntas “niñas que a vender flores vais a Granada” de Los diamantes de la corona del maestro Asenjo Barbieri, esta pieza es muy simpática, espero que os guste:

María Callas

Hoy hace 36 años que nos dejó la soprano griega María Callas, gran músico, artista, mujer… y además así de guapa:

callas07

 

Ana María Cecilia Sofía Kalogeropoúlou (en griego Άννα Μαρία Καικιλία Σοφία Καλογεροπούλου) (Nueva York, 2 de diciembre de 1923 – París, 16 de septiembre de 1977), conocida como María Callas, fue una soprano griega nacida en Estados Unidos, considerada la cantante de ópera más eminente del siglo XX. Capaz de revivir el bel canto en su corta pero importante carrera, fue llamada (como antes la célebre Claudia Muzio) «la Divina». Su nombre está asociado en la memoria colectiva a Aristóteles Onassis, el gran amor de su vida.

El debut de Maria fue en febrero de 1942, en el Teatro Lírico Nacional de Atenas, con la opereta Boccaccio. El primer éxito lo tendría en agosto de 1942 con Tosca, en la Ópera de Atenas.

Sus éxitos no fueron muchos hasta que la quiso escuchar Edward Johnson, el director general del Metropolitan Opera House, quien le ofreció inmediatamente los principales papeles en dos producciones en las temporadas de 1946–1947: Fidelio, de Ludwig van Beethoven, y Madama Butterfly, de Giacomo Puccini. Para sorpresa de Johnson, Maria rechazó los papeles: no quería cantar Fidelio en inglés, y consideraba que el rol de Butterfly no era el mejor para su debut en América.

En 1949, Maria Callas conoció a Giovanni Meneghini con el que se casó. Giovanni Meneghini junto a Tullio Serafin guiaron su carrera. Estuvieron diez años casados.

Hizo su debut en La Scala de Milán en 1950 con la representación de Aida. Su primera aparición en Nueva York fue en 1956 representando la ópera de Bellini Norma, un papel que se convirtió en su especialidad.

Maria Callas estuvo siempre muy interesada en revitalizar aquellas óperas que habían sido olvidadas, representando obras olvidadas de Cherubini, Gluck, Haydn y Spontini. Trabajó con algunos de los más importantes directores de escena y orquesta del momento, destacando Luchino Visconti, Leonard Bernstein, Carlo Maria Giulini y Herbert von Karajan. También desarrolló una gran relación musical con gran cantidad de cantantes, principalmente con el tenor Giuseppe di Stefano y el barítono Tito Gobbi, apareciendo con mucha frecuencia en escena y en grabaciones. Maria Callas era extremadamente autocrítica y temperamental por lo que tenía frecuentes altercados con empresarios y directores de los teatros.

En 1959, Maria Callas conoció al naviero griego Aristóteles Onassis, abandonando a su marido Giovanni Meneghini. Tuvo un breve retiro durante esta relación pero cuando volvió de nuevo a escena, su voz evidenciaba signos de decaimiento. En 1965, realizó su última representación operística con Tosca en el Covent Garden de Londres. En ese momento tenía 41 años. Tres años más tarde, Aristóteles Onassis dejó a Maria Callas por Jacqueline Kennedy.

Durante la última década de su vida, vivió prácticamente recluida en París. Realizó pequeñas apariciones con di Stefano e impartió una serie de clases maestras en el Juilliard School de Nueva York entre los años 1971 y 1972. Murió en París el 16 de Septiembre de 1977. La causa de su muerte nunca estuvo totalmente determinada.

Aquí está en 1958 cantando “Casta Diva” de la ópera Norma de Vincenzo Bellini, incomparable y bellísima, siempre estará viva:

Un poco de Zarzuela…

…fresquita, animada y divertida para el veranito:

La corte de faraón, “yo soy el casto José”: Ana Belén y Antonio Banderas

El barbero de sevilla , “me llaman la primorosa”: María Aleida Rodríguez

Las hijas del zebedeo, “carceleras”: Verónica de Larrea

La tabernera del puerto, “no puede ser”: José Carreras

La tabernera de puerto, “despierta negro”: Giorgio Algorta

Felicidades…

…a la soprano riojana Nerea Elorriaga Barrientos que hoy es su cumpleaños, para celebrarlo le dedico esta Bachiana Brasileira n. 5 de Heitor Villalobos para soprano y ensemble de violonchelos cantada por la soprano puertoriqueña Ana Maria Martínez y dirigida por el venezolano Gustavo Dudamel:

La letra, de Ruth Valadares Correa, dice así:

Tarde uma nuvem rósea lenta e transparente.
Sobre o espaço, sonhadora e bela!
Surge no infinito a lua docemente,
Enfeitando a tarde, qual meiga donzela
Que se apresta e a linda sonhadoramente,
Em anseios d’alma para ficar bela
Grita ao céu e a terra toda a Natureza!
Cala a passarada aos seus tristes queixumes
E reflete o mar toda a sua riqueza…
Suave a luz da lua desperta agora
A cruel saudade que ri e chora!
Tarde uma nuvem rósea lenta e transparente
Sobre o espaço, sonhadora e bela!

Marionetas

La soprano norteamericana Renee Fleming nacida en el estado de Pensilvania en 1959, con los mupetts, o teleñecos en nuestra tierra, para celebrar que hoy es mi cumpleaños, feliz lunes

 

Piezas favoritas

“Que faró senza Euridice” de Gluck, de la ópera Orfeo y Euridice, por Janet Baker. Una de las arias más bellas escritas.

“Der Tod und das Mädchen” de Schubert por la contralto Marian Anderson, una grabación muy antigua.

“Vesti la giubba” de Leoncavallo, de la ópera Pagliacci, por el incomparable Luciano Pavarotti